martes, 5 de julio de 2016

INTENCIÓN DE JULIO

JULIO

Para que el rencor y la rabia no apaguen nuestra capacidad de amar

En el período de su presencia en Japón, San Maximiliano enfrenta momentos delicados, en los cuales  está llamado a practicar mucha paciencia y humildad con respecto a sus Hermanos que no comparten sus formas  o están en crisis vocacional. El sufrimiento es grande, pero también es grande su confianza en el Señor y en la Inmaculada: la  ascesis y la confianza son determinantes  para que la misión dé  frutos, y para que se arraigue de la mejor manera. Él demuestra ser un verdadero hermano menor y penitente porque pone cada realidad en manos del Altísimo, considerándose nada y aceptando la adversidad. Este testimonio hace que el apostolato sea más valioso y eficaz: se caracteriza por la cruz.
Así se expresa: "La cosa no ha pasado del todo sin consecuencias y temí seriamente  por la vocación del Hermano Mariano, al cual la partida, la Argentina, la reforma, habían comenzado a poner confusión en su cabeza; y también por la vocación del Hermano Paolo, que se había apegado mucho al ex fraile  Ludovico y él también hablaba abiertamente ahora de salir y viajar a Argentina con el fin de ayudar (?) a los compatriotas inmigrantes. Ludovico, de hecho, parecía que se había dedicado al bienestar de los residentes japoneses en Argentina. Ahora, sin embargo, gracias a la Inmaculada, ha pasado todo y ambos han recuperado su equilibrio. Pensé
que no me habría tomado tan a pecho este lío, ya que la salida de los precedentes, con la condición deplorable de su alma, la perspectiva miserable de su futuro, nuestra reputación, la desilusión de la esperanza de la ayuda en dos años, el sacar de nuevo  del bolsillo tanto dinero
-que viene de las manos de muchos que tal vez se privaron del alimento para darlo a la causa de la Inmaculada- después de haber gastado tanto en su venida [en Japón] y para su mantenimiento en Tokio, y luego el creciente temor por la influencia negativa sobre los demás, y así sucesivamente; todo esto ha tenido sus efectos y mi salud ha sufrido mucho. La Inmaculada, sin embargo, dio de nuevo "un mayo", un hermoso y soleado mes de  mayo"(EK 421).

Maximiliano no huye de los problemas con los Hermanos, sino que sufre con ellos, también por los excesos que muestran. Su ascesis prevalece sobre la tentación del desaliento y del resentimiento. Es precisamente en el momento en el cual la vida fraterna le causa más sufrimiento cuando aumenta su disponibilidad  a confiar en Dios para cumplir Su Voluntad y  la misión. El santo polaco no rechaza a los hermanos que le causan sufrimiento, acogiéndolos igualmente con paciencia y amabilidad. Sin embargo, la preocupación del  mártir franciscano no está representada por la dificultad que los Hermanos le causan, sino por el  peligro del mal ejemplo que podrían ofrecer a las personas que, en cambio, deben ser edificadas y evangelizadas. En Kolbe ciertamente podemos hablar de un “ser menor”  que se caracteriza por no sentirse superior a los demás y por no poseer bienes o títulos. En su forma de vida se puede apreciar el hecho de que no se siente superior a los otros Hermanos con los que trata de hacer prevalecer la lógica del amor y de la comprensión. Incluso las muchas estructuras realizadas para la evangelización no son motivo  de orgullo y de gloria: todo es considerado como un don  de la providencia divina y de la Inmaculada.
Maximiliano nos ofrece una exhortación significativa porque el amor fraternal siempre triunfará: "Trabajemos con prudencia, paciencia,  humildad, y sin pausa, purificando continuamente nuestras intenciones, para cumplir solamente  la Voluntad de Dios a través de la Inmaculada, ayudándonos recíprocamente con la oración, el consejo y la acción" (EK 46). El santo expresa estos pensamientos en una carta en el año 1920, durante su internación en el sanatorio. Ya probado por la enfermedad, invita a un compañero de Rumania a trabajar con paciencia y con humildad, rezando  y confiando totalmente en la voluntad de Dios. Es la actitud del menor, de quien se siente pequeño y confía solamente en el Señor, consciente de la extraordinaria vocación para la misión. De esta manera, el amor triunfa sobre el odio y el resentimiento. La oración, el  sentirse pequeños y humildes, el ofrecimiento al Señor, la confianza en la Inmaculada:  son todos elementos que contribuyen activamente a hacer triunfar  en nosotros el amor.  Incluso en las circunstancias más dolorosas, el Padre Kolbe no renuncia a trabajar por su  fraternidad y a  querer compartir con los Hermanos el trabajo  en tierra de misión.

Para la reflexión

- ¿Cómo puedo vencer mi resentimiento?
- ¿Cómo puedo superar el resentimiento o rencor para que el amor pueda prevalecer?
- ¿Rezo para que mi corazón esté libre de sentimientos de venganza y esté abierto a los hermanos?
-  El ejemplo de Kolbe, que amó incluso a los que lo mataron, ¿me compromete, me habla?
-  ¿Discuto con los hermanos para construir o para  hacer prevalecer mi pensamiento?
-  ¿Considero al hermano en su ser amado por Dios?
-  ¿Cultivo la belleza y la integridad de mi corazón?
-  El ofrecimiento a la Inmaculada ¿me ayuda a liberar el corazón del odio para que  yo pueda seguir amando con todas mis fuerzas?
- ¿Cómo permito al amor triunfar en mi realidad MI?





domingo, 5 de junio de 2016

INTENCIÓN DE JUNIO

JUNIO

Contemplando el amor misericordioso de Cristo, abramos nuestro corazón a las necesidades de los hermanos.

El hombre ha recibido como un don de Dios su amor misericordioso y al mismo tiempo nos ha llamado a "derramar" la misericordia a los hermanos. Ellos deben ser recibidos con todo el corazón, superando las dificultades causadas por el prejuicio, la incomprensión y el odio. Estar abiertos a la historia y a las necesidades del prójimo nos hace capaces de amar como el Señor pide. Maximiliano nos ayuda a entender que detrás de la fachada de una hermosa devoción se pueden ocultar antipatías, ansias de dominio e incapacidad de encontrarse con los hermanos...
Aquí están las expresiones iluminadoras del mártir de Auschwitz: "Lo más terrible es que este tipo de persona  no se da cuenta de la gravedad de su situación. Puede realizar todas las prácticas de piedad con los demás, conmoverse profundamente  durante la oración, ya que el diablo es capaz de atraer de esta manera;  puede decidir de no estar detrás de los otros, incluso preceder a ellos -una de las características de este tipo de personas es, de hecho, una evidente falta de humildad. Confiando con presunción en la propia inteligencia, ni siquiera acepta los llamados de atención de sus superiores, sino que los atribuye de inmediato a un sentimiento de antipatía o de prejuicio en su contra.  Enceguecido a tal punto, cae más profundamente en el pantano, y no se despertará  de su sueño, ¡ni siquiera cuando llega  al límite de pecado mortal! ... No quiero seguir escribiendo acerca de esto. Dios nos libre, y nos libre la Inmaculada de esta oscuridad" (EK 329). El santo polaco demuestra también estar interiormente abierto a los que se le oponen. El recuerda en la oración a sus enemigos: su camino no le es indiferente, sino que trata de transmitirles mucho amor, mucha misericordia. He aquí sus palabras iluminadoras: "Expresemos nuestros más cálidos agradecimientos  y un amistoso 'Dios los recompense', a través de la Inmaculada, a todos los que de alguna manera, con el consejo, con la lapicera, o con el dinero y con otras actividades, han ayudado al Rycerz en su lucha por los ideales espirituales más  sublimes. Sin embargo, nosotros no alimentamos los mejores sentimientos sólo hacia estas personas. Con el mismo amor nosotros nos dirigimos a los que eran enemigos del Rycerz y también a aquellos que  han dirigido todos sus esfuerzos en este sentido con el fin de no permitirles salir de esto! A todos ellos nosotros los perdonamos de corazón, deseándoles que si hace  largo tiempo  que no se acercan al  confesionario,  lo hagan lo antes posible; y si  no conocen la ternura de las enseñanzas de Cristo y no pertenecen a su redil, les deseamos que cuanto antes el agua del s. bautismo lave sus almas" (EK 1021).
El testimonio misionero de Maximiliano  consiste también  en el profundo respeto por las culturas
distintas de la propia, en el diálogo que le permite un óptimo proceso de inculturación. Trata de dar el mensaje del Evangelio con gran delicadeza y con la máxima sensibilidad. El anuncio es acompañado, según su ejemplo y su pensamiento, precisamente por su testimonio, guiado por la caridad y la acogida de otras formas de pensar y de vivir.
Él nos da un radiante testimonio  por su capacidad de involucrarse y comprometerse  profunda y rápidamente en los ambientes donde entra. Conoce a la gente, la escucha y es capaz de establecer con todos un diálogo cordial y constructivo a través del cual trata de proponer soluciones concretas a los problemas, y también líneas sólidas para el apostolato. Se debe destacar la gran capacidad de nuestro santo de escuchar al prójimo y salir al encuentro de  sus necesidades con sensibilidad y eficacia. Justamente esta acogia es determinante para la credibilidad de un apostolado que es respetuoso de los deseos y demandas del pueblo. Kolbe elige particularmente la regla franciscana, ya que proporciona la posibilidad de un anuncio "para todos", motivo de acogida a todos los hermanos, sobre todo a aquellos que no comparten sus ideas religiosas. De hecho, él considera que "el Padre San Francisco es el modelo del misionero; su ejemplo, su Regla son altamente misioneros y permiten el máximo celo apostólico dirigido a la salvación y a la santificación de los hermanos" (EK 299).
Francisco y su Regla son un punto de referencia indiscutible para Maximiliano que en el Pobrecillo,  y en su estilo, ve un modelo extraordinario de  vida misionera sin límites. Incluso en este sentido, el mártir de Auschwitz entra totalmente en la tradición franciscana desarrollándola con su genial aporte.

Para la reflexión

- ¿Considero la dimensión vertical de la misericordia?
- ¿Hasta qué punto logro aceptar al hermano que vive de una manera diferente de la mía?
-  Mi camino misionero ¿me pone en condiciones de aceptar incondicionalmente al otro?
-  ¿Trato de superar los motivos de resentimiento y de odio?
-  Mi corazón ¿es siempre acogedor hacia los hermanos?
- ¿Cuáles son mis cerrazones , y cómo puedo superarlas?
- ¿Cuál es la  enseñanza de Kolbe en este ámbito?



miércoles, 1 de junio de 2016

¿Qué tiene que ver la fiesta del Corazón de Jesús con la M.I.?


Una de las celebraciones más entrañables en la Asociación de la Milicia de la Inmaculada, es la del Sagrado Corazón de Jesús, puesto que en este misterio del amor de Dios está contenido el fin último de esta obra.
La M.I. está profundamente relacionada con esta devoción desde sus inicios, de hecho fue fundada intencionalmente un 16 de octubre, día en que la Iglesia celebra la fiesta de Santa Margarita María Alacoque (beata para aquél entonces) que fue la gran apóstol del Sagrado Corazón de Jesús.
El padre Kolbe entendía la devoción al Sagrado Corazón, como la expresión del amor misericordioso de Dios por la humanidad. En una de sus cartas decía “el motivo de nuestra acción es el amor del Corazón de Jesús, es decir, del amor de Dios en el que consiste la perfección y santificación, a la cual queremos atraer a todos los que existen”. EK 206
El Corazón de Jesús, es pues el fin último de la M.I. Todo lo que se hace en esta asociación, por medio de la Inmaculada, debe tener como única intención, que todos puedan experimentar el amor misericordioso de Cristo, que es capaz de dejar las 99 ovejas por ir en busca de la perdida. (Cf. Lc 15, 1 - 7)
En uno de sus escritos san Maximiliano nos dice: “El sacratísimo Corazón de Jesús es el amor de Dios hacia los hombres”.
En este año de la Misericordia la Iglesia nos invita a celebrar con la mayor solemnidad posible la fiesta del Corazón de Jesús, que es la máxima expresión del amor misericordioso con el que el Padre nos ha amado en su Hijo. En este 2016 se conmemoran además los 160 años de la institución de esta fiesta litúrgica y debemos agradecer a Dios por todo el bien que este culto ha hecho a la Iglesia.  


Que como preparación al centenario de la M.I. que ya se acerca, nos podamos sumergir todos los
mílites en el horno ardiente de amor del Corazón de Jesucristo, como bien lo describía santa Margarita y que hagamos participes de este amor pacífico y lleno de ternura a todos los hombres y mujeres que encontremos en nuestro día a día.

lunes, 9 de mayo de 2016

INTENCIÓN DE MAYO


Libres de todo prejuicio, acojamos a los hermanos en su diversidad.

La aceptación incondicional es una característica esencial de la espiritualidad de San Maximiliano. Él se deja conducir por Cristo y por la presencia maternal de la Inmaculada hacia una cada vez mayor capacidad de amar,  que alcanza su punto culminante en Auschwitz. Estas son algunas de las expresiones significativas del santo: "El odio divide, separa y destruye, mientras  al contrario el amor une, da paz y construye. No es raro entonces, que sólo el amor es capaz de hacer a los hombres más perfectos. Por lo tanto, sólo aquella religión que enseña el amor a Dios y al prójimo puede perfeccionar a los hombres. La religión de Jesucristo es verdaderamente la religión del amor, del amor perfecto, y esto es evidente en las santas palabras de Jesucristo" (EK 1206).
El mártir polaco aprende a amar también  a los enemigos, incluso a aquellos que ponen en peligro su vida y la de sus hermanos. Escribirá  a  un oficial alemán que investiga las actividades de la Ciudad de la Inmaculada, en las vísperas  de su arresto: "Me gustaría hacer hincapié en que no siento odio por nadie en esta tierra. La esencia de mi ideal está muy dentro de mí. Lo que surge de él es mío: por este ideal yo deseo trabajar, sufrir y también ofrecer en sacrificio mi vida, mientras que lo que es contrario a él no es mío, sino que viene de afuera y, por lo tanto, según mis posibilidades, lo he combatido, lo combato y lo combatiré siempre" (EK 884).
El santo aprende a cultivar en su corazón un amor universal, libre de prejuicios y totalmente libre de cualquier rastro de resentimiento. Son significativas  estas expresiones dirigidas a sus hermanos: "Y ahora seguimos y seguiremos realizando la misión de amor al prójimo,  quienquiera que sea, para aliviar a los que sufren y encender en su corazón un amor agradecido a la Inmaculada, Madre que ama a todos los hombres de la tierra, sin distinciones" (EK 914).
El acto de ofrecimiento de la vida en el lugar de un padre de familia en el campo de concentración no es el gesto de un momento de fervor y de generosidad, sino el resultado de un camino espiritual marcado por su cotidiano ofrecimiento que llega a su punto culminante en Auschwitz. La muerte de San Maximiliano es  hija de una vida gastada maravillosamente en el amor y en el servicio a Dios, bajo la protección y la guía de la Inmaculada.

Creemos que  el hombre de hoy, sobre todo el que cree en Cristo, tiene absoluta necesidad de inspirarse en el ejemplo del Padre Kolbe para reconstruir o fortalecer su capacidad de amar. Las condiciones inhumanas del campo, las barbaries que se llevaron a cabo en él fueron  iluminadas por  la insólita y heroica propuesta de dar la vida por un padre de familia, por parte del mártir polaco. Su elección de amor indica a los creyentes la luz que deben llevar al mundo actual, en el cual muy a menudo prevalece el deseo de dominar.  San Maximiliano enseña que el amor es la esencia misma del ser humano, lo que lo ennoblece, lo embellece y hace que su vida sea más digna. La caridad es para él y para nosotros la dimensión más importante de la existencia. Él afirma la belleza de su humanidad y el amor de Dios contra el odio y la destrucción del hermano. El confirma a los cristianos y a los hombres de hoy que es fundamnetal dar testimonio del amor hasta la entrega de sí mismos: en este sentido, todos estamos llamados a ser «kolbianos»,  a estar convencidos de la importancia que tiene el ser  testigos de la caridad que prevalece sobre toda clase de maldad y de  intolerancia. La humanidad encuentra plena realización en el ser un reflejo del amor de Dios: es lo que el mártir de Auschwitz grita a los hermanos de este siglo.

Para la reflexión

Es útil meditar en estas palabras de San Maximiliano, tomadas de un artículo del año 1939, que se refieren  a la actividad de la MI y al amor que este movimento desea proponer.

"Estos  pobres hermanos, por lo tanto, necesitan luz, mucha luz sobrenatural, una gran energía sobrenatural; son  infelices, están descontentos, porque consideran como objetivo final lo que es sólo un medio y por lo tanto, después de alcanzar la felicidad a la que aspiran, no encuentran lo que buscaban. Y siguen buscando con  el corazón decepcionado, con la amargura en el alma. ¿Y cómo podemos  tenderles la mano? ¿Cómo no ayudarles a pacificar sus corazones,  aliviar su mente, para que lleguen al único objetivo final, Dios? El amor al prójimo empuja a estos hermanos que ya han encontrado el verdadero ideal de vida a no olvidar a los otros hermanos que los rodean. Una de las muchas asociaciones que ponen en práctica este amor al prójimo es también la Milicia de la Inmaculada. Ella se llama: «de la Inmaculada»,  porque sus miembros se ofrecen sin límites  a la Santísima Virgen María Inmaculada, para que Ella misma actúe en ellos y a través de ellos y derrame a través de ellos, en las otros hermanos las gracias de luz, la fuerza y la felicidad sobrenaturales. También se llama «Milicia», porque no se puede permitir el lujo de descansar, sino que tiene la intención de conquistar con el amor, muchos corazones a la Inmaculada y, a través de Ella,  al Divino Corazón de Jesús y, en última instancia, al Padre celestial. ¿Ya formas parte de las filas de esta Milicia? ¿Quisieras tender una mano de caridad a tus vecinos? ¡Ofrécete también tú a la Inmaculada! ¡Deja a Ella obrar a través de ti y esparcirás una gran felicidad en la tierra, incluso en nuestro tiempo,  ofrecerás a muchos hermanos inquietos la paz y la serenidad en Dios" (EK 1237).



sábado, 2 de abril de 2016

INTENCIÓN DE ABRIL

Abril

Nuestra vida sea un continuo testimonio de la resurrección y de la misericordia divina.


La fuerza del apostolado de San Maximiliano, sin duda, está representada por el testimonio evangélico que, en todas las circunstancias y en todos los períodos de su vida, trata de ofrecer al prójimo. Es justamente su ejemplo que es decisivo por el caracter incisivo  de sus acciones, por su "contagiar" a los hermanos y a los fieles. El estilo misionero del santo polaco tiene tres características: su ejemplo que precede al hablar, la pobreza, el sacrificio y la entrega. Como Francisco, él considera que los frailes y los fieles pueden ser estimulados por el verdadero testimonio del Evangelio más que con las palabras. El mirar a Cristo, a la Inmaculada y a Francisco se debe poder traducir en una experiencia que pueda iluminar al prójimo y llevarlo delicadamente a amar cada vez con mayor convicción al Resucitado, creyendo en su amor misericordioso.
El mártir polaco da constantemente ejemplo con su vida: expresión de humildad y de confianza en el amor providente y rico de misericordia del Señor. El trabajo, la pobreza y la entrega al apostolado ponen al fraile, al mílite o al fiel en general en la condición de entregarse generosamente al proyecto que el Señor les confía a ellos.

Todo esto es vivido y transmitido por Maximiliano como requisito para una vida misionera.  Está convencido de que testimoniar la fe, a partir de una significativa y personal experiencia espiritual, es la clave que permite al misionero entrar en los corazones de los hombres, en los cuales "siembra" la seguridad de la resurrección de Cristo y de su ser llamado para la vida eterna. Por otra parte, el amor a su vocación, la benevolencia, la hospitalidad, la sobriedad  le permiten   llevar a los que evangeliza  su ejemplo y luego la palabra. El santo pone en evidencia que mirando el misterio de la resurrección y de la misericordia divina, las actividades apostólicas, como la propagación del Caballero de la Inmaculada o el crecimiento de la actividad de la Ciudad de la Inmaculada, se pueden realizar con mayor credibilidad, bajo la insignia de la fe y del ejemplo dado a los hermanos.
San Maximiliano es protagonista de un anuncio cristocéntrico porque desea transmitir el amor de Cristo por la humanidad, que gracias a su muerte y a su resurrección, ha sido redimida. Quiere vivir esta verdad con alegría, y donarla a través de la palabra y de la prensa. Este movimiento de evangelización parte de su ejemplo personal de vivir el Evangelio que dona  y hace donar también a los hermanos que comparten con él la misma misión. Otro deseo del Padre Kolbe es hacer comprender a los hermanos la importancia de la presencia de la Inmaculada en su vida, lo hermoso que es gozar de la presencia de una Madre que está dispuesta a interceder y a derramar su protección maternal y significativa.
Santificarse a sí mismos es la primera forma de evangelización. Sólo cuando esta obra estará en plena realización será capaz de ayudar a otros a convertirse y a volar hacia la vida eterna. El gran amor del creyente por el Señor  suscita en las personas el deseo de seguir los caminos de Dios. El deseo de comunión con el Viviente se transmite a través de su proprio camino de perfección.
El santo, con su testimonio y su acción apostólica, desea suscitar inquietud religiosa y moral en el corazón de sus interlocutores para abrirlos al descubrimiento del amor de Dios y de la alegría de su presencia, vividos a través de la comunión con Él. No busca autoridades o personas influyentes, sino evangelizar con su vida y con su testimonio de religioso que da y dona la alegría de la unión con Cristo Resucitado y Misericordioso, por la mediación de la Inmaculada. Su anuncio, de hecho, invita a sus interlocutores a experimentar la alegría  de la vida ascética y mística, a una comunión con Dios cada vez más intensa y total  que es presagio de la bienaventuranza eterna. El testimonio de Kolbe se enriquece con altas motivaciones que lo impulsan a la misión: el deseo de anunciar el amor misericordioso de Dios hacia toda la humanidad, la obediencia a la Iglesia y el seguimiento de Cristo al estilo de Francisco. El santo polaco está animado por el deseo de transmitir a todos los hombres la profundidad del amor misericordioso de Dios, que también se manifiesta mediante la presencia maternal de la Virgen María. Su celo es tal que lo lleva  a soñar y a realizar un apostolado sin fronteras ni límites.


Para la reflexión

Reflexiona sobre las siguientes expresiones de San Maximiliano:

"Tu santificación personal es tu primera ocupación. El compromiso para la santificación de los demás debe ser la sobre abundancia de tu amor por Jesús. En todo trata de agradar lo más posible a Jesús y ten confianza en Él a través de la Inmaculada" (EK 987 F).



"La oración es la expresión de un alma hermosa. El cuerpo humano tiene su origen en el polvo y después de la muerte se convertirá en polvo. Todas nuestras actividades humanas se dirigen a la madre - tierra. Sólo en la oración el hombre eleva el corazón hacia el Paraíso, y entra en diálogo con el Creador del universo, con la Causa de todo, con Dios" (EK 1208).

martes, 1 de marzo de 2016

INTENCIÓN DE ORACIÓN - MARZO 2016


 "La conciencia de la misericordia de Dios nos haga disponibles a abrirnos al don generoso de nosotros mismos"

 

La conciencia del amor misericordioso de Dios es la espléndida seguridad que domina el corazón de Maximiliano. Él experimenta en su propia experiencia de fe y constata en la de los hermanos cómo el Señor, a través del amor maternal de la Inmaculada, cuida de los hombres, conduciéndolos al puerto de la salvación. En particular, el santo da testimonio de cómo incluso las personas más alejadas de un camino espiritual significativo tienen la oportunidad de conocer el amor de Dios y de cambiar completamente su estilo de vida. La seguridad de la caridad divina lo lleva a donarse a sí mismo, que es la constante de toda su vida, enriquecida en cada etapa por su tender en forma significativa  al martirio. La siguiente tabla sintetiza esta lógica.

Tensión al martirio de san Maximiliano
Martirio en la infancia
Infancia y juventud dolorosas: muerte de sus hermanitos, pobreza de la familia, dificultades de los padres.
Martirio ordinario
Incomprensiones fraternas en su ministerio profético, pobreza y dificultades en la actividad misionera de vanguardia. Enfermedad.
Martirio en la madurez
Arresto, prisión y muerte en el campo de concentración.

Toda la vida de San Maximiliano está marcada por el misterio de la cruz. Su tender al martirio es una constante que compromete su vida y que "abraza" las dos guerras mundiales. La infancia y la juventud de Kolbe se caracterizan por la muerte de sus hermanitos y por la pobreza de la familia que se ve obligada a grandes sacrificios para la supervivencia. El pequeño Raimundo asiste al gran dolor de su familia uniéndose a ellos, si bien con el consuelo de la Inmaculada que lo visita proponiéndole las coronas de la pureza y del martirio y que él acepta con disponibilidad y entusiasmo.
 Incluso la vida conventual se presenta colmada de momentos de dolor y de prueba: fray Maximiliano, ya desde el período de formación, se revela como un verdadero pionero de la vida y de la misión franciscana. La Milicia, el Caballero y la Ciudad de la Inmaculada son la expresión no sólo de su talento natural, sino también su docilidad extrema a las mociones  que vienen del Espíritu Santo,  a las que él intenta siempre seguir. Todo esto no siempre ha sido bien acogido por los superiores y hermanos, que a menudo le provocan sufrimiento debido a la cerrazón a las novedades sobrenaturales.
Sin embargo, él continúa sereno, confiado y perseverante, con la seguridad de que es la cruz la que purifica y bendice todas las actividades que provienen del Altísimo. A esto hay que añadir el sufrimiento físico causado por sus precarias condiciones de salud que lo obligan a internarse  y con frecuencia le crean grandes problemas.
Llegamos finalmente a la madurez del martirio que se da en Auschwitz y que no está representado sólo por la muerte heroica en el lugar de un padre de familia, sino también en el vivir día tras día las humillaciones, el dolor físico e interior y el tener que sostener la fe de sus compañeros. Es la apoteosis del martirio que se revela casi continuamente durante toda su existencia. Su donar la vida se  realiza día a día en su vida conventual y de apostolado, en su intento de entregar a cada hermano la alegría de la santidad y de la amorosa presencia de Dios y de la Inmaculada. El se entrega en la vida de la fraternidad haciendo preciosa su misión en virtud de la paciencia y del espíritu de sacrificio, por el cual acepta las controversias e incomprensiones  de la realidad conventual. Son dos formas de martirio que constituyen un precioso y doloroso preludio del altísimo sacrificio de Auschwitz. En última instancia, su ser mártir, es decir testigo de la fe hasta el final, está en el ADN de San Maximiliano, que  hace de esta dimensión de su camino espiritual el elemento más precioso de todo su apostolado.

Para la reflexión

Reflexiona sobre las siguientes expresiones de San Maximiliano:

«La mera invocación "María ", tal vez con el alma sumergida en la oscuridad, en la aridez e incluso en la desgracia del pecado, qué eco produce en Su Corazón que nos ama tanto» (EK 509).

«Dejémonos conducir siempre más perfectamente por la Inmaculada, en cualquier lugar y de cualquier manera que Ella quiera que estemos, para que cumpliendo bien nuestros deberes, ayudemos a asegurar que todas las almas sean conquistadas por su amor» (EK 960).


«Sólo tú has destruido todas las herejías del mundo entero, para que en tus manos inmaculadas y misericordiosas yo pueda convertirme en un instrumento útil para aumentar y hacer partícipes del Reinado de Tu Sagrado Corazón a la mayor cantidad de hermanos que están perdidos, desorientados o son indiferentes. De hecho, donde Tú entras, obtienes la gracia de la conversión y santificación, porque toda gracia llega a través de tus manos, del Sagrado Corazón de Jesús hasta nosotros» (EK 37).

sábado, 26 de diciembre de 2015

DICIEMBRE: MES DOBLEMENTE FELIZ


Diciembre es un mes de alegría para el mundo cristiano, pues en este mes celebramos el misterio de la Encarnación del verbo, pero para nosotros los miembros de la MILICIA DE LA INAMCULADA diciembre no es sólo un mes feliz, sino un mes doblemente feliz, porque además de la navidad celebramos el día ocho la solemnidad de la Concepción Inmaculada de María. Aquí queremos compartirles algunas imágenes de la celebración que tuvo lugar en el seminario San Maximiliano Kolbe. Fueron diez días de intensas labores en los que muchos de nosotros pudimos honrar a nuestra madre santísima. Sin duda la mayor alegría fue que muchos aprovecharon esta celebración para reconciliarse con Dios por medio del sacramento de la confesión y recibieron la santa comunión. Durante la novena tuvimos la oportunidad de acompañar un grupo de pequeños mílites que disidieron confiar su infancia en manos de la Inmaculada y el día de la fiesta fuimos testigos de la consagración de 25 nuevos mìlites. Agradecemos infinitamente al encargado nacional de la M.I. Fray Sidifredo de la Cruz OFMConv, por su apoyo incondicional en todas estas actividades, también agradecemos a Fray Fabián Arrieta OFMCon, a fray Roger Torres OFMConv y a los demás frailes del convento por su apoyo en este homenaje a la Madre de Dios. Gracias también a todos y cada uno de los consagrados, por el esfuerzo humano y económico que no tuvo otra intención distinta de glorificar a Dios por la obra maravillosa que ha hecho en la Inmaculada.